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martes, 4 de febrero de 2020

Volver a empezar

Pese a la cierta decepción que causaron los resultados de la última cumbre del formato Normandía celebrada en diciembre en París y en la que Ucrania no consiguió el apoyo de sus socios de la Unión Europea para presionar a Rusia en busca de concesiones unilaterales, Kiev sigue firme en su idea de imponer su interpretación de los acuerdos de Minsk y sus modificaciones. A dos meses para la celebración de una cumbre prevista para marzo, Ucrania comienza ya a dejar claro que su intención es centrar el debate en la celebración de
elecciones locales en Donbass, comicios que los acuerdos de Minsk prevén como el punto de partida para el retorno de los territorios de la RPD y la RPL a Ucrania. Kiev vuelve a la casilla de salida con un tema que tantas veces se ha discutido en estos mismos términos.

Así lo recogía esta semana Antifashist:

Andriy Ermak, asesor del presidente Zelensky, afirmó que Kiev tiene la intención de celebrar elecciones locales en los territorios controlados por la RPD y la RPL en octubre, simultáneamente con las elecciones locales en el país. Así lo explicó Ermak en una entrevista para el canal Krym-Pensamiento Crítico. El asesor del presidente mostró su esperanza de que, en la próxima cumbre del cuarteto de Normandía, los líderes de los cuatro países acuerden celebrar esas elecciones.

“En tres meses se celebrará la siguiente cumbre de los líderes del formato Normandía. Espero que se celebre y tengo muchas esperanzas de que Ucrania llegue a esa cumbre con un nuevo paquete de medidas. Espero que demos pasos para garantizar la celebración de elecciones locales según la legislación ucraniana y que se celebren en toda Ucrania a finales de octubre”, afirmó el asesor de Zelensky.

Ermak afirmó también que la decisión de celebrar elecciones en la RPD y la RPL debería realizarse “únicamente bajo la legislación ucraniana y tras la retirada de las fuerzas armadas extranjeras y el retorno del control de la frontera estatal a Ucrania”. El asesor de Zelensky apuntó también que los acuerdos de Minsk prevén que la frontera solo sea entregada a Ucrania una vez que se celebren las elecciones. “El presidente Zelensky ya advirtió en París que no podemos estar de acuerdo con eso porque contradice la legislación ucraniana”, insistió. Según Ermak, Ucrania está dispuesta a discutir con Rusia “cualquier garantía” para conseguir el control de la frontera antes de las elecciones.

Hay que recordar que, en diciembre de 2019, en la cumbre que se celebró en París, los líderes del formato Normandía -Alemania, Francia, Rusia y Ucrania- firmaron un comunicado final que contenía tres puntos: medidas urgentes para estabilizar la situación en la zona de conflicto, medidas para implementar los puntos políticos de los acuerdos de Minsk y continuación de las negociaciones.

–Antifashist

Las declaraciones de Ermak dejan clara la estrategia de Ucrania, que en realidad no es más que la continuación de la estrategia de Poroshenko, que pasa por exigir unilateralmente una serie de cambios que modifican la naturaleza de los acuerdos a cambio de un cumplimiento parcial tan solo de los puntos de los acuerdos que Kiev está dispuesto a cumplir. Varias de las objeciones planteadas por Ucrania -como la ilegalidad de celebrar unas elecciones sin el control de la frontera en manos del Estado- quedan solventadas por la propia letra de los acuerdos de Minsk, que exige a Ucrania la aprobación de una legislación específica y consensuada con Donbass para la celebración de esas elecciones. Desde el mismo momento de la firma de los acuerdos, Kiev se ha negado rotundamente a cumplir con ese supuesto, lo que le permite alegar que es imposible celebra elecciones en las condiciones exigidas por Donbass, Rusia y los acuerdos firmados.

Evidentemente, la cuestión del retorno del control de la frontera ha sido desde el principio una de las cuestiones clave. Kiev vincula el control de la frontera a la retirada de tropas “extranjeras” (en realidad con ello está exigiendo el desarme de las milicias y la rendición militar incondicional de Donbass como prerrequisito para cumplir con los puntos políticos de los acuerdos de Minsk que Kiev esté dispuesto a cumplir), mientras que para Donbass, el control de la frontera supone una garantía de seguridad y también de poder evitar el bloqueo económico, comercial, bancario y de transporte al que Ucrania tiene sometida a la región. Un compromiso en este punto supondría el inicio de un inevitable retorno de Donbass a Ucrania en los términos impuestos por Kiev y sin garantía alguna de que fueran a cumplirse los mínimos derechos políticos que los acuerdos de Minsk prevén para los territorios de la RPD y la RPL. Sin embargo, la postura rusa de los últimos cinco años hace esperar que, tal y como ha ocurrido hasta ahora, Moscú se mantenga firme y exija al menos el cumplimiento íntegro de los acuerdos firmados tal y como fueron firmados.

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