El 11 de junio, John Healey se convertía en el segundo ministro del gabinete de Keir Starmer en dimitir ante la certeza de que el premier británico era ya un cadáver político. El argumento de Healey para bajarse precipitadamente de un barco a la deriva no fue dar paso a un nuevo líder o aspirar a formar parte del futuro equipo de alguno de los aspirantes que se postulaban aquellos días. La Europa del rearme da a los ministros de Defensa unas posibilidades que no existen para los titulares de otras carteras. Healey “afirmó que la propuesta de acuerdo para el plan de inversión en defensa (PID) «se queda muy por debajo de lo que se necesita para la defensa y para el país en estos tiempos tan peligrosos». Además, en una mordaz carta de dimisión, señaló que el primer ministro había sido «incapaz» y que el Ministerio de Hacienda «no había estado dispuesto» a «destinar los recursos que la nación necesita para defender el país en estos tiempos de crecientes amenazas»”, comentó aquel día la BBC. Según el ya exministro de Defensa, Keir Starmer, que dio el pistoletazo de salida al rearme acelerado antes incluso que la Unión Europea y marcó el paso de abrir la puerta a recortes sociales para financiar la inversión de defensa, no había hecho lo suficiente en esta materia.









