jueves, 19 de julio de 2018

Dirigente campesino haitiano: "La situación social es una bomba, con un poquito de fuego explota"

El pasado 6 de julio estallaron masivas protestas en Haití contra el alza en el precio de los combustibles en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además de manifestaciones callejeras, hubo saqueos a comercios y represión por parte de las fuerzas de seguridad. Finalmente, la situación derivó en la renuncia del primer ministro, Jack Guy Lafontant, quien había sido el responsable del anuncio.

"Podemos decir que esta protesta es fruto de una situación de miseria estructural", explicó a este medio Jean-Baptiste Chavannes, dirigente de la organización campesina haitiana Mouvman Peyizan Nasyonal Kongrè Papaye (MPNKP). Desde su punto de vista, no se trata solo de los aumentos, que alcanzaron subas de entre el 38% y el 51% en naftas, gasoil y kerosene. "Este Gobierno llegó hace 17 meses y es la continuación del de Michel Martelly al
servicio de la oligarquía nacional", opinó.

En ese sentido, explicó que el actual presidente Jovenel Moïse recibió financiamiento para su campaña electoral de "una fracción de la burguesía comercial y financiera". Por eso ahora "está recibiendo órdenes de ese sector y del FMI".

Cabe recordar que Moïse obtuvo el 55,6% de los votos y venció a 26 candidatos en unas elecciones en las que participó apenas el 21% del electorado. Tras el recuento de votos, el Consejo Electoral reconoció que "hubo irregularidades", pero dijo que no "fraude masivo" como había denunciado la oposición. Estos fueron los segundos comicios en un año, ya que la votación de 2015 fue impugnada y anulada luego de violentas protestas.

No obstante para Chavannes, el mandatario "está en la ilegalidad" e insistió en que "fue una elección con fraude". "Según nuestra evaluación tenía alrededor de 250.000 votos sobre seis millones, entonces no tiene ninguna legitimidad", añadió y explicó que por eso "se están utilizando los fondos del Estado para hacer propaganda" y así buscar legitimar el Gobierno.

Pobreza, miseria y dependencia

Haití es, desde hace décadas, el país más pobre de todo el continente americano. A eso se ha sumado una constante inestabilidad política, catástrofes humanitarias provocadas por huracanes, el famoso terremoto de 2010 que destruyó gran parte de su infraestructura y los abusos provocados por las misiones internacionales tanto de Naciones Unidas como de otros organismos. Incluso esta ocupación militar trajo una crítica epidemia de cólera de la mano de los cascos azules.

Frente a este escenario, el dirigente campesino apuntó que se trata de un país "totalmente dependiente de la ayuda internacional, de una parte de los Gobiernos imperialistas y de las instituciones financieras internacionales". También resaltó que "no se está produciendo casi nada" y actualmente se importan "más del 60% de los alimentos, hay una devaluación permanente de la moneda nacional y el Gobierno no llega a pagar los sueldos de los empleados, ni siquiera de la policía".

Todo esto ha provocado "una crisis general y generalizada". "Eso es estructural, es una crisis del sistema capitalista y del tipo de Gobierno de Haití", afirmó. Asimismo, alertó sobre el proyecto de privatización de la electricidad que hoy "está en manos de una compañía del Estado".

"Los Gobiernos pasados han privatizado todo. Ahora el plan es la privatización total, hasta los servicios como la salud y la educación", señaló.

Perdió Brasil y estallaron las protestas

Respecto al incremento del combustible, Chavannes recordó que no es algo nuevo y que el FMI lo solicita de manera recurrente para que acompañe el precio internacional del petróleo. El problema es que cuando aquel baja, "eso no se refleja en el resto de los precios en el país".

Además, subrayó un detalle llamativo. El acuerdo había sido firmado en marzo de este año pero el Gobierno "estaba esperando la Copa Mundial de fútbol para aplicarlo". De hecho, el anuncio se hizo mientras Brasil estaba jugando contra Bélgica por los cuartos de final.

"Los haitianos son brasileros y argentinos", contó el líder campesino, explicando que cuando hay una competición en la que juegan Argentina o Brasil, "el pueblo haitiano está prestando atención", pero cuando ambos quedan afuera "se acabó la competición".

"Mientras se jugaba el partido se difundió el comunicado pero Brasil perdió y entonces el pueblo salió a las calles en contra de esta medida", bromeó Chavannes.

Cabe recordar que antes del incremento de los combustibles, el país ya se encontraba convulsionado por un reclamo de aumento de salarios de los trabajadores. A pesar de que el salario mínimo del país es de 350 gourdes (aproximadamente 5 dólares), el dirigente social sostuvo que el promedio real ronda los 3 dólares y la pretensión de los sindicatos es elevarlo a 15.

"Eso genera una protesta permanente a nivel de los trabajadores, de los profesores, de los empleados de salud, de la policía", analizó el entrevistado. "La situación social es una bomba, con un poquito de fuego explota, y es lo que pasó el 6 y 7 de julio", añadió.

Cambiar el Gobierno o pensar otro tipo de Estado

Jean-Baptiste opinó que el hecho de que haya renunciado el primer ministro no es suficiente y, de hecho, señaló que también debería irse el presidente Moïse. Aún así, consideró que "cambiar de Gobierno no quiere decir nada" porque el país no tiene "independencia real".

Además, sostuvo que "la burguesía haitiana tiene como proyecto comprar y vender productos que vienen de EE.UU." con el mero objetivo de "ganar más plata sin esfuerzo, sin inversión en la producción".

"Hay una fracción de los grupos políticos que quieren que Jovenel se vaya para llegar ellos al poder y seguir haciendo la misma cosa. Pero la mayoría de la población está pidiendo un gobierno de transición", aseguró. Y dijo que desde las organizaciones populares están planteando que se realice una "Conferencia Nacional Soberana" para decidir "qué tipo de Estado" hay que construir.

La Conferencia Nacional pasaría a ser la responsable de "definir poco a poco los pasos" para llegar a un "nuevo sistema de Estado". Chavannes comprende que "eso no quiere decir la misma cosa para todo el mundo", por eso planteó tomarse "dos o tres años" para "darle la palabra a todos los sectores del país y llegar a acuerdos".

Desde su mirada y la de su organización, aclaró que su lucha "es por el socialismo". Pero por eso se debe "aprovechar este momento para juntar fuerzas y participar en la definición de un nuevo proyecto", concluyó.

Santiago Mayor

RT

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